Artículo publicado por Carmen Prada

 Hace unas semanas, publiqué un post acerca de sa cruel enfermedad que es el Alzhéimer, que a tantas familias ha visitado, por desgracia.

Desde niña me enseñaron a ser agradecida y desde el corazón cuando una tanto recibe. Y lo digo por los mensajes y comentarios que me han llegado desde las distintas Redes Sociales, así como por el alcance de la publicación, al igual que la sensibilidad que he podido ver y sentir en muchas personas que ni conozco acerca del dolor que produce “la enfermedad del olvido”, lo cual me ha sobrecogido. Muchas gracias a todos.

También es cierto que me ha sorprendido que la mayor difusión se haya producido en la Red Social LinkedIn, lo cual me ha hecho reflexionar y mucho. Ésta es la red de contactos de profesionales por excelencia, el lugar virtual de mayor relevancia para la práctica del networking, la Red en la que pueden surgir colaboraciones u ofertas laborales si la aprovechas bien y la sabes trabajar correctamente, pero también es cierto que en determinados momentos llega a parecer fría y mecánica.

Me explico. En muchas ocasiones creemos que en nuestro ámbito laboral, profesional, incluso en el personal, no nos debemos mostrar tal y como somos, y mucho menos cómo nos sentimos. Evidentemente, no hablo de extremos, ya que ir contando las penas a todo aquel que pasa o estar sollozando con el pañuelo en la mano permanentemente, ni es sensato ni es profesional, desde luego.

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Algunas personas llevan tiempo interpretando un papel de duros y temibles en su trabajo, en algunos casos para eso les pagan, “según dicen…”. Otros denotan fuerte personalidad y además necesitan mostrarla imperiosamente.  Otros van a trabajar y solo respiran eso, rutina, hacen  sus horas y para casa. Hay personas que tienen que medir mucho en su puesto lo que dicen o hacen, ya que su contrato pende de un hilo cada día. También nos encontramos con otras que aspiran a encontrar un nuevo puesto de trabajo y llevan tiempo preparándose mediante formaciones, talleres… el qué hacer o no hacer en una entrevista de trabajo para lograr el objetivo. Profesionales que según el sector del que hablemos, deben mostrar su mejor cara para de este modo llegar y empatizar con los demás, independientemente del momento por el que estén pasando.

En estos días me he hecho varias preguntas a las que no he podido evitar hacer otra cosa que dar respuesta:

  • ¿en qué lugar quedan nuestras emociones? ¡En el lugar más oscuro! En ese en el que evitamos que se detecten, por si acaso… Tenemos demasiados miedos, quizá entre todos nos hayamos encargado de ello.
  • ¿Pero no somos personas por encima de cualquier cosa? ¡Por supuesto, y no debemos rehuir de esa realidad! Las personas tenemos sentimientos, miedos, flaquezas, vivimos por emociones… ¡Somos seres humanos! En nuestra vida personal, pero también en la profesional, no somos máquinas.
  • ¿Expresar nuestras emociones puede dar muestra de debilidad? Todas las personas que han mostrado sus emociones, miedos, incluso rabia, me merecen todo el respeto y, ¿sabéis por qué? Porque son personas que gozan de una sensibilidad capaz de transmitirla y gran fortaleza para hacer frente a las dificultades que puedan surgir. ¡Yo las querría en mi equipo! Grandes dotes de solidaridad es lo que trae consigo la capacidad de trabajar en equipo.
  • ¿Por qué hay personas que en el ámbito profesional no las muestran explícitamente? En muchas ocasiones, algunas personas, por motivos diversos, en su vida en general, desempeñan un doble papel. Por un lado el Sr. Fulanito en su ámbito laboral es de una determinada manera, mientras que en su vida privada se comporta de forma completamente distinta. Esto a veces llega a confundir a cualquiera…
  • ¿En cuántas ocasiones hemos escuchado o dicho, “no tiene escrúpulos de ningún tipo”? Tengo la esperanza de que todos los tengamos, aunque a algunos les cuesta más que a otros buscar dentro de sí mismos y sacar lo mejor…

¿Por qué todo esto? Porque las emociones son indispensables en nuestras vidas, no somos robots, no podemos fingir no tener momentos de debilidad o necesidad de que alguien nos escuche, es imposible alejarnos de la vida real y personal, debemos romper con ese tópico de que llorar es de débiles, parece que la vida es de diversos colores pero que el negro no está, muchas veces la sociedad nos quiere empujar a deshumanizarnos…

Tengo claro algo, y puede que haya personas que discrepen al respecto, pero no entiendo a un buen profesional desdoblándose de su persona real, no esa que le han hecho interpretar o él mismo ha tomada prestada y en la que a veces se siente acomodado, y otras tantas incómodo…

La sensibilidad caracteriza a los que saben afrontar la vida salvando muchas barreras de las que nunca han renegado, y han aprovechado éstas para crecer exponencialmente en su vida personal y profesional.

A todos los que no teméis mostrar vuestras emociones, os doy las gracias de corazón.  Y confío que muchos más se liberarán de cargas para poder hacerlo.

*Fotografía, Pinterest.es

Carmen Prada | Conultora de Desarrollo Personal y Profesional

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